La Trinidad

Las controversias sobre la naturaleza divina surgieron en el siglo II, cuando los cristianos trataron de conciliar las referencias neotestamentarias a Jesús y el Espíritu Santo con la antigua creencia en un solo Dios. Algunos defendieron el monoteísmo diciendo que Jesús fue un ser humano adoptado por Dios como su hijo, y otros adujeron que el Creador se manifestaba en forma del Padre, el Hijo y el Espíritu. En el siglo III ambas ideas fueron rechazadas por Tertuliano, que habló de una “trinidad” integrada por tres personas consustanciales. Pero apenas estaba comenzando.
Un erudito llamado Ario afirmó que el Hijo fue engendrado por Dios antes de la Creación, pero como no siempre existió, no era totalmente divino. El obispo Atanasio de Alejandría reprobó esta idea, y sostuvo que el Padre y el Hijo eran consustanciales y que su divinidad era absoluta y eterna. El primer concilio ecuménico, celebrado en Nicea en el año 325 d.C., avaló la tesis de Atanasio pero las ambigüedades prevalecieron, los teólogos orientales hicieron hincapié en las tres personas, y los occidentales en el Dios único, pero nadie dijo la última palabra. San Agustín escribió: “El Padre es Dios, al igual que el Hijo y el Espíritu Santo… mas no decimos que hay tres dioses, sino un Dios, la Santísima Trinidad.”

Fuente: Quién es quién en la Biblia.

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