Antigua Cosmología

Uno de los misterios fundamentales que la religión debe encarar es el del origen del universo: cómo fue creado y cómo subsiste..
La descripción del Génesis proporciona una visión de cómo el disco llamado Tierra encuadra en el esquema de vida antiguo. Debajo de ese disco rodeado por aguas corrientes estaba el reino de los muertos. Desde tierra firme, grandes pilares sostenían la enorme cúpula del firmamento en la que colocó Dios el Sol, la Luna y las estrellas “para alumbrar la Tierra, presidir el día y la noche”(Gen.1:17).
Arriba del firmamento había grandes cantidades de agua, así como depósitos de nieve, hielo y vientos que podían llegar al suelo a través de “las esclusas del cielo” (Gen.8:2).
Por supuesto , esta descripción del Génesis está alejada de todo conocimiento científico. Básicamente, el relato tiene como fin el de afirmar que Dios, empleando su voluntad y poder, creó todas las cosas.

Fuente: Los porqués de la Biblia

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Relatos Bíblicos de la Creación

[El Génesis contiene dos relatos de la Creación, iguales en fundamentos, pero tan diferentes en estilo y contenido que uno se preguntaría si le están contando la misma historia. Las dos narraciones coinciden en que Dios es el único creador, y en que la humanidad es el centro de la Creación; pero en tanto que la primera enfatiza el poder y la grandeza de Dios, la segunda revela su ternura
.
En la primera historia, Dios crea el mundo en seis días, seguidos de un día de descanso. En contraste, el segundo relato no contiene ese concepto. Comienza: “Tales fueron los orígenes del cielo y la tierra cuando fueron creados” (Gen.2:4), pero no dice cuánto tiempo transcurrió.

También difiere en ambos relatos la secuencia de sucesos. En Génesis 1 la creación del hombre y la mujer ocurre al final, después que Dios había creado las plantas y los animales. En Génesis 2, Dios crea primero al hombre. Luego, como “no había todavía en la tierra arbusto alguno del campo” (Gén.2:5), Él plantó un jardín para que el hombre lo cultivara, y creó los animales para que les pusiera nombre. En el clímax de la historia, Dios crea una ayuda, la mujer.

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Adán y Eva

[Díjose entonces Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados , sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven sobre ella”. Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; y los creó varón y mujer… Y vio Dios que era bueno cuanto había hecho, y hubo tarde y mañana: día sexto. (Gén. 1: 26,27,31)

El relato bíblico de Adán y Eva tiene cierto misterio que difícilmente se podría desvelar sin la ayuda de relatos anteriores a este. Si leemos cuidadosamente el relato bíblico, nos damos cuenta que hay dos creaciones del hombre y la mujer y con diferencias notables.
El primer relato dice así: Dijo luego Dios: “Hiervan de seres vivos las aguas y vuelen las aves sobre la tierra y bajo el firmamento del cielo”. Y así fue. Y creó Dios grandes monstruos marinos y todos los animales que se arrastran y que viven en el agua según su especie, y todas las aves aladas según su especie

Y vio Dios que era bueno, y los bendijo, diciendo: “Procread y multiplicaos y henchid las aguas del mar, y multiplíquense sobre la tierra las aves. Y hubo tarde y mañana: día quinto.

Dijo luego Dios: “Produzca la tierra seres animados según su especie, ganados, reptiles y bestias de la tierra según su especie”. Y así fue. Hizo Dios todas las bestias de la tierra según su especie y todos los reptiles de la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

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La Creación del Firmamento

Siguiendo con el relato de la Creación, ahora nos vamos a detener en la creación del firmamento. Pero antes visualizaremos el relato egipcio, ya que tiene similitud con el relato de la Creación que se encuentra en la Biblia.

Según el mito egipcio, después de aparecer la primera luz (normalmente identificada con el dios Atum), el dios Creador provocaba que una montaña surgiera de las aguas, separando así las aguas primitivas. Para los egipcios el cielo era como una vía fluvial por la que el dios del Sol Ra navegaba con la barca solar. Así pues la montaña se convertía en el espacio entre las dos aguas, proporcionando la fuerza que las mantenía separadas.

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El Poder de la Palabra

En el relato de la creación en el Génesis, la “Palabra” es el instrumento que Dios usa para hacer todas las cosas.
En el capítulo uno versículo tres, empieza diciendo: “Dijo Dios: Haya luz, y hubo luz.”
Así sucesivamente fue haciendo todas las cosas, a través de su Palabra.
Los egipcios también creían en el poder de la palabra para crear y controlar el entorno. Muchos textos egipcios hablan de la Creación que comienza con órdenes verbales.

Se describe a Amón (el viento) como “el que habla y lo que debe ser, es.”
A Ptah, el dios Creador menfita se dice “así pues, piensa y ordena lo que desea (que exista).
Atum “tomó la Anunciación en su boca”.
La Luz es el inicio del proceso creativo. En el relato egipcio se siguen las mismas pautas, como se puede ver en este himno a Amón:
[Aquél (es decir, Amón)] que apareció la primera vez cuando [toda­vía] no se había creado un dios, cuando tú [Amon-Ra] abriste tus ojos para ver con ellos y todos se iluminaron por medio de la mirada de tus ojos, cuando el día todavía no se había creado.

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La Creación

En esta página quiero comentar sobre un libro titulado “101 Mitos de la Biblia”, escrito por Greenberg Gary. En él se analiza tanto de dónde se obtuvieron las enseñanzas que hoy encontramos en la Biblia, así como libros a los que los escritores de la Biblia hacen referencia en sus pasajes. 

Para empezar y para ponernos en situación, he escogido el relato de la Creación. En el Génesis cap. 1 ver. 1y2 nos cuenta cómo fueron creadas todas las cosas:“Al principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin forma y vacía y las tinieblas cubrían la faz del abismo. Y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.” 

Tanto los cielos como la tierra estaban sumergidos en el “abismo” durante la etapa inicial, a la espera de ser alzados y transformados en el estado físico actual. Las palabras traducidas como “sin forma” y “vacía” aparecen en el hebreo original como tohu y bohu, que expresan el caos o el desorden. Al unir estas dos palabras vienen a indicar un espacio extenso y vacío, una zona desierta. La palabra que se traduce como “espíritu” en la frase “espíritu de Dios” aparece en el hebreo original como ruach, y no significa “espíritu”, sino “viento” o “exalación violenta”. Si traducimos los primeros versículos del Génesis vemos que describen cuatro cosas: 

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