El arca perdida

El Arca era un santuario portátil, adecuado a las necesidades de los errabundos israelitas. Las barras de madera para levantarla estaban siempre en su sitio, listas para emprender la marcha en cuanto la nube que representaba la presencia de Dios indicara que el pueblo debía levantar el campamento.

Como símbolo de la alianza con Dios, el Arca siguió la ruta de la Tierra prometida. En el rio Jordán, cuando “los sacerdotes que la llevaban pisaron el borde del agua”(Jos.3:15), las aguas se separaron y permitieron que los israelitas cruzaran por tierra seca. El Arca fue llevada cerca de Jericó y dio a Israel su primera victoria en Canaán.
Fue instalada en el santuario de Guilgal, pero después fue llevada a Siquem, ubicada entre los montes Ebal y Garizim. Allí se congregó el pueblo frente a las dos montañas para escuchar la lectura de la ley, y renovar la alianza representada por el Arca.
Por algún tiempo el Arca estuvo en Betel, antes de su larga permanencia en Silo, de donde el ejercito de Israel la llevó a la batalla de Afec. Allí fue capturada por los filisteos, que la retuvieron siete meses, en los que fue exibida en varias ciudades del país enemigo de Israel.