Jesús y Osiris

f13-02Cuando leemos los relatos bíblicos del Nuevo Testamento, pensamos que la vida, las enseñanzas, la muerte y resurrección de Jesucristo fue una experiencia particular, pues nadie sería capaz de hacer los prodigios que hizo Jesús y mucho menos entregar su vida para beneficio de otros y además resucitar al tercer día. Es una experiencia extrahordinaria y por esta razón se ha conservado en los Evangelios como una historia única.

 Lo que nunca imaginaríamos es que esta historia ya se había vivido anteriormente en Egipto. El historiador griego Plutarco 50/125 a. J.C. ya dio cuenta de cómo al dios Osiris lo mataron un viernes y resucitó al tercer día.. Murió, según los cálculos más aceptados, un 17 del mes de Atyr (entre finales de agosto y comienzos de septiembre) y reapareció vivo el 19. Los textos de las pirámides, escritos sobre los muros de varios de estos monumentos de la V Dinastía (2465-2323 a. J.C.), se cita el “tercer día”como el momento en que el cuerpo del faraón, transformado en Osiris, revive antes de emprender su viaje a las estrellas.

 Al igual que a Jesús, su muerte fue causada por la traición de uno de sus allegados, en este caso por su hermano Set.

Isis y  María Magdalena fueron las primeras mujeres que certificaron las muertes, una de Osiris y la otra de Jesús.

 Tanto a Jesús como a Osiris les fue aplicado el apelativo de cbrestos que en griego significa bondadoso o amable.

13571912-blue-simbolo-cristiano-de-la-cruz-ilustracion-sobre-fondo-negroAdemás, ambos compartieron el símbolo de la cruz. Para el dios egipcio, el ankb o cruz ansada osiris lllrepresentó la vida, mientras que para los seguidores de Jesús el instrumento de su tortura se convirtió en señal de resistencia a la muerte. Las dos historias parecen tener un derrotero común, lo que nos hace pensar si es una simple coincidencia.

Hay dos formas de interpretar la similitud entre el relato de Jesús y el de Osiris. La primera sugiere que al nacer Jesús, viajó a Egipto hasta la edad de 12 años donde se cita en los textos que reaparece en el Templo de Jerusalén. Por lo tanto pudo llevar a Palestina lo que había aprendido en Egipto.

Según el Talmud, una serie de escritos hebreos de gran importancia histórica y religiosa copilados a partir del tercer siglo de nuestra era, demuestran que Jesús pasó parte de su infancia junto a las pirámides, así como el hecho de que los romanos lo prendieron acusándolo de practicar la hechicería egipcia.

En los relatos bíblicos, los prodigios como caminar sobre las aguas, o convertir el agua en vino, eran prácticas propias de los magos egipcios, según Morton Smithen en su libro Jesús el mago. Así como la acusación a Jesús ante Pilato de “malhechor” (aquel que “echa maleficios”, según el argot jurídico romano).

El Talmut confirma esta idea cuando compara a Jesús con un cierto Ben Stada, que tiempo antes del nazareno quiso introducir entre los hebreos el culto a otras divinidades distintas de Yavé, todas ellas de carácter egipcio.

 La otra hipótesis es que Jesús nunca existió, sino que fue una copia textual de los cuentos y enseñanzas egipcias. Es en 125 d. J.C. que está datado un papiro egipcio con el primer fragmento conocido de la pasión de Jesús según el evangelio de Juan, pero anterior al año 70 no hay ningún documento que demuestre la existencia de cristianos.

Según Llogari Pujol, ex sacerdote católico, teólogo y psiquiatra, publicó en 1987 un libro junto con su esposa Claude-Brigitte Carcenac, argumentando que todos los hechos milagrosos de la vida de Jesús fueron copiados de las hazañas de los dioses egipcios. En una de sus publicaciones titulada Jesús, 3.000 años antes de Cristo, proponen que el cristianismo nació en Alegandría, influido por los muchos judíos que antes del siglo primero se habían adscrito al culto al dios Serapis, una forma helenizada de Osiris, y que mezclaba creencias griegas con egipcias. En el momento en que los judíos egipcios se dan cuenta de que les han destruido el Templo de Jerusalén, deciden constituir un nuevo culto que nace en Egipto en el siglo IV a. J.C. bajo el dominio de los faraones ptolemaicos de origen griego, copiado por los judíos, así “fabrican”el cristianismo, debido a su similitud.

Las enseñanzas son las mismas que las cristianas, para los fieles de Serapis la salvación es personal y para ello se requiere del arrepentimiento de los pecados siendo los sacerdotes del Templo de Serapeum de Alegandría los que se ocupaban de la confesión de los pecados y los perdonaban mediante un rito de inmersión en el agua. ra10Veneraban a su propia “sagrada familia”compuesta por Isis, Osiris y Horus; recomendaban la monogamia y celebraban su fiesta principal cada 25 de diciembre, festejando la natividad de Horus.

Además, la popularidad de Serapis e Isis entre los primeros cristianos se puede ver en los nombres propios de aquella época que han quedado. En la España romana, por ejemplo, fueron muchas las mujeres llamadas Serapina; por no hablar de los Isidoros o Isidros, cuyo nombre procede de la expresión Isis doro, o “postaestandarte de Isis”.

En el libro Les contes populaires de l’Egipte ancienne publicado en 1911 el notable egiptólogo francés Gaston Maspero recoge algunos relatos de tiempo de los faraones. Uno de ellos es la historia del nacimiento de Senosiris (Hijo del dios Osiris). Su madre, Mahituaskhit (llena de largueza. “¿llena de gracia”?) recibe una noche la visita de un espíritu que le anuncia el nacimiento de su hijo.

Si lo comparamos con el libro de Mateo se aprecia que se utilizó la misma técnica literaria de la transposición, el mismo orden en los acontecimientos y casi la misma estructura fraseológica.

Cuento de Satmi                     Mateo 1, 20-25

Ahora bien, Satmi se                         20.A José, en sueños,

acostó una noche y soñó                  apareció el ángel del señor,

que se le hablaba                                que le dijo: Toma en tu casa

diciendole: Mahituaskhit,                    María, tu esposa; lo que

tu mujer ha concebido de tí.               Engendró en ella es

                                                                    del Espíritu Santo.

Al niño que dará a luz,                          21. Dará a luz un hijo,

se le llamará Senosiris                          le pondrás por nombre

                                                                    Jesús

y serán numerosos                                 porque él salvará

los (¿prodigios?)                                       a su pueblo.

Cuando Satmi se despertó                    24. Despierto José

de su sueño                                                de su sueño

después de haber visto                            (Lc 1,46-47; Magnificat:

estas cosas, su corazón                            Exulta de júbilo mi espíritu)

se algró mucho.                                           (Lc 1,57. Llegó el tiempo

Cumplidos los meses                                   de dar a luz)

de gestión, cuando

el tiempo de dar a luz llegó,

Mahituaskhit dio a luz                                  25. (María) dio a luz

un hijo varón.  Se le                                       un hijo y él (José) le llamó

comunicó a Satmi y él                                    Jesús.

le llamó Senosiris, según

se le había dicho

en el sueño.

En esas mismas fechas se publica en el Reino Unido un ensayo titulado Extranjero en el Valle de los Reyes donde en sus páginas, el abogado y periodista egipcio Ahmed Osman propone una reinterpretación radical de la Biblia. El motivo es que los patriarcas de la Biblia tienen un puesto en las dinastías reales egipcias. Así pues José hijo de Jacob que fue vendido por sus hermanos, llegó a ser visir del faraón Tutmosis IV siendo su nombre egipcio, Yuya.

En 1992 Osman publica un segundo trabajo titulado: La casa del Mesías y alli muestra cómo Tutmosis III fue el rey David, Amenofis III el verdadero Salomón, Akenatón es Moisés, Nefertiti la Virgen María y Tutankamón…. ¡Jesús de Nazaret!

Según Osman la explicación a los paralelismos entre la Biblia y la religión egipcia se reducían a que los cronistas hebreos contaron en sus escritos una versión deformada de parte de la historia faraónica. Los Evangelios fueron compuestos por seguidores de Juan el Bautista, quienes inventaron a Jesús para que se cumplieran las profecías relativas al Bautista y a lo que vendría tras él.

No es de extrañar que dichas afirmaciones causara polémica entre los eruditos de las Sagradas Escrituras, como el comentario del catedrático de filología neotestamentaria de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Piñero, quién solo pudo admitir que existen estos paralelismos, pero porque pertenecen al acervo común de la mitología, o mejor aún de la mitología o fabricación… Pero no le parece científico decir que los evangelios están copiados estrictamente de textos con dos mil años más de antigüedad. Lo único que estuvo dispuesto a admitir es que Jesús – bien en persona, bien en doctrina – encarnó conceptos que sólo podían encontrarse en aquella época en Egipto.

De una manera u otra se puede decir que la religión de Occidente es una extensión de los antiguos cultos a Osiris.

 osiris b

Extraido de: "La ruta prohibida" de Javier Sierra
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