Relatos Bíblicos de la Creación

[El Génesis contiene dos relatos de la Creación, iguales en fundamentos, pero tan diferentes en estilo y contenido que uno se preguntaría si le están contando la misma historia. Las dos narraciones coinciden en que Dios es el único creador, y en que la humanidad es el centro de la Creación; pero en tanto que la primera enfatiza el poder y la grandeza de Dios, la segunda revela su ternura
.
En la primera historia, Dios crea el mundo en seis días, seguidos de un día de descanso. En contraste, el segundo relato no contiene ese concepto. Comienza: “Tales fueron los orígenes del cielo y la tierra cuando fueron creados” (Gen.2:4), pero no dice cuánto tiempo transcurrió.

También difiere en ambos relatos la secuencia de sucesos. En Génesis 1 la creación del hombre y la mujer ocurre al final, después que Dios había creado las plantas y los animales. En Génesis 2, Dios crea primero al hombre. Luego, como “no había todavía en la tierra arbusto alguno del campo” (Gén.2:5), Él plantó un jardín para que el hombre lo cultivara, y creó los animales para que les pusiera nombre. En el clímax de la historia, Dios crea una ayuda, la mujer.

Las dos historias describen también en forma diferente las acciones de Dios. La primera cuenta que Dios creó por su mandato, y la reiterada frase que expresa esa autoridad es “Y dijo Dios…” En Génesis 2, el Señor Dios (Yavé Dios) trabaja con las manos, sintiendo orgullo de sus creaciones. Como un alfarero, modela al hombre de barro.. Como un jardinero, planta los árboles. Con habilidad de cirujano, extirpa una costilla del hombre dormido.

E libro de los Proverbios nos cuenta un tercer relato de la Creación.La Sabiduría, un ser celestial, relata su propia historia: “Yavé me creó como primicias de sus caminos, antes de sus obras desde siempre” (Pro.8:22). La Sabiduría dice que ayudó a Dios en cada etapa de la Creación “como arquitecto, y era día a día sus delicias” (Pro.8:30).

En el Nuevo Testamento el papel de la Sabiduría lo llena el precisamente Verbo, Jesús. “En el principio existía el Verbo”, se lee en el primer versículo del Evangelio de Juan,“…Todo fue hecho por Él”. En Colosenses 1:15, a Cristo se le llama “primogénito de toda criatura; pues en Él fueron creadas todas las cosas, las del cielo y las de la Tierra”. En Hebreos 1:2, Dios constituye a Jesús “heredero de todas las cosas, por quien hizo también el universo”.

Varios pasajes poéticos que aluden a una inicial batalla de Dios contra un gran monstruo marino revelan otra historia bíblica de la Creación-reminiscencia, quizás, de la batalla cósmica que mencionan los ancestrales mitos mesopotámicos-. Antes de ordenar los actos de la Creación, Dios tuvo que domar un monstruo conocido como Leviatán, Rahab o el dragón, que representa el caos de las aguas.

En Salmos 74 (Vg. 73):13-14 se afirma: “Tu hendiste el mar con tu poder, quebraste las cabezas de los monstruos marinos. Tú las cabezas de Leviatán despedazaste.” Y en Salmos 104 (Vg 103):24 un himno resonante alaba a Dios el creador: “¡Cuántas son tus obras, oh Yavé! Todas con sabiduría las hiciste, de tu riqueza está llena la tierra.”


Fuente: “Los porqués de la Biblia”

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