El Poder de la Palabra

En el relato de la creación en el Génesis, la “Palabra” es el instrumento que Dios usa para hacer todas las cosas.
En el capítulo uno versículo tres, empieza diciendo: “Dijo Dios: Haya luz, y hubo luz.”
Así sucesivamente fue haciendo todas las cosas, a través de su Palabra.
Los egipcios también creían en el poder de la palabra para crear y controlar el entorno. Muchos textos egipcios hablan de la Creación que comienza con órdenes verbales.

Se describe a Amón (el viento) como “el que habla y lo que debe ser, es.”
A Ptah, el dios Creador menfita se dice “así pues, piensa y ordena lo que desea (que exista).
Atum “tomó la Anunciación en su boca”.
La Luz es el inicio del proceso creativo. En el relato egipcio se siguen las mismas pautas, como se puede ver en este himno a Amón:
[Aquél (es decir, Amón)] que apareció la primera vez cuando [toda­vía] no se había creado un dios, cuando tú [Amon-Ra] abriste tus ojos para ver con ellos y todos se iluminaron por medio de la mirada de tus ojos, cuando el día todavía no se había creado.

La luz aparece al principio de la Creación, cuando el día aún no existía, de la misma manera lo refleja la Biblia: Y vio Dios que era buena la luz, y la separó de las tinieblas; y a la luz llamó día, y a las tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, día primero. (Gn 1, 4-5)

Pero aquí parece haber una confusión; ¿cómo es posible que separase la luz de la oscuridad, si aún no se había creado el Sol y la Luna.? Fue el cuarto día cuando Dios vuelve a separar la luz (día) y las tinieblas (noche). E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la mayor para presidir el día y la menor para presidir la noche, y las estrellas; y puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra y presidir el día y la noche, y separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno, y hubo tarde y mañana: día cuarto. (Gen. 1:16-19)

La confusión surge porque en el relato del Génesis, siguiendo el mito egipcio, la luz aparece al principio de la Creación. Esta luz era un atributo de Atum, dios del Sol, pero no representaba el disco solar, por lo que añadieron una segunda división de la luz tras la aparición de estos dos cuerpos celestiales.

En la versión egipcia, el Sol tenía muchas formas y distintos dioses representaban distintos aspectos del Sol. el sol matutino era Kepri, el dios escarabajo, y el sol de la tarde era Ra. El disco solar era conocido como Atón (una divinidad separada), una manifestación visual del Sol, pero no representaba todo el ser físico del Sol, y no apareció hasta más tarde en el proceso de la Creación.
Una visión filosófica egipcia, según un pasaje del Libro de los Muertos dice; “Como para la eternidad que es el día; como para la perpetuidad, que es la noche.”
Esta visión refleja la idea egipcia de que la vida continuaba a través de los tiempos, como un renacimiento diario y la renovación de la vida. El comienzo de la “eternidad” y “perpetuidad” coincidía con la aparición de la primera luz al principio de la Creación. Por lo tanto. los egipcios veían el día/eternidad y la noche/perpetuidad como un atributo de la primera luz del sol.

La misma idea aparece en el Génesis. La creación por parte de Dios del día y la noche con la primera luz significaba la idea egipcia de “eternidad” y “perpetuidad” representando distintos fenómenos que los de día y noche asociados con la aparición del disco solar y la Luna y las estrellas.

Sin embargo, para los monoteístas hebreos, que escribieron cientos de años más tarde, el disco solar era únicamente el Sol. No había ningún dios o conjunto de dioses escondidos detrás. Sólo concebían el sol como un ente físico que se movía a través del cielo y separaba la noche del día.
Para ellos, el día y la noche eran la consecuencia de la salida y la puesta del disco solar, tal y como lo expresaban en la descripción de los acontecimientos del cuar­to día de la Creación. La «eternidad» y la «perpetuidad» no formaban parte de la religión hebrea y los sacerdotes hebreos ya no recordaban ni com­prendían el significado filosófico del primer día y la primera noche. Si el día y la noche aparecieron el primer día, debía de tratarse de la separación nor­mal de la luz del día de la oscuridad causada por la puesta del sol.

Así, los autores del Génesis describieron el día y la noche del primer día según los convenios actuales, ignorando o no reconociendo la contradicción implíci­ta entre los acontecimientos del primer día y el cuarto. Fuente de la información: “101 Mitos de la Biblia” de Greenberg Gary.]]>

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