Duplicaciones

¿Cómo interpretar un relato bíblico que aparece dos o tres veces, fenómeno literario llamado duplicación? Veamos: un patriarca viaja a tierra extraña, finge ser hermano de su esposa y casi la pierde, pero la verdad aflora y el hombre sale del apuro, más rico. Esta historia se narra tres veces en el Génesis.

La primera historia menciona que Abram estando en tierras de Canaán (donde se desató una terrible hambruna) decide viajar con su familia hacia el fértil Egipto, en vez de esperar a que Yavé lo socorriera. Temiendo que algún egipcio lo matara para despojarlo de su bella esposa Sarai, finge ser su hermano y no se opone a que ella sea llevada al palacio del faraón. El rey descubre la verdad cuando Yavé asola el país con varias plagas, que en ese tiempo se consideraban castigos divinos por desobedecer o pecar. Consternado, el faraón recriminó a Abram: “Qué es lo que me has hecho? ¿Por qué no dijiste que era tu mujer?… tómala y vete.” (Gen.12:18,19)
Este relato es doblemente significativo. Por un lado, demuestra que el patriarca ya no confiaba por completo en la promesa divina, la cual garantizaba que Yavé velaría por su seguridad y la de su familia; por otro, la respuesta de Dios es prueba de que siempre protegería a su elegido, aun cuando este actuara como un ser humano falible.
La segunda historia es del mismo Abram, cuando por alguna razón no mencionada en la Biblia, lleva a vivir a su familia a Guerar. Allí presentó a Sara como su hermana al rey Abimélec. En un sueño, Yavé advierte a Abimélec:“Mira que vas a morir a causa de la mujer que has tomado, porque es una mujer casada”(Gen.20:3)
Al día siguiente el indignado rey pidió a Abraham una explicación, devolviéndole a Sara y regalándole siervos, animales y 1000 monedas de plata.
Y la tercera historia es la de su hijo Isaac, que viviendo en Guerar (Región habitada entonces por los filisteos) al igual que su padre, se hizo pasar por hermano de su esposa.
“Habitó, pues, Isaac en Gerar.
Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto.
Sucedió que después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer.
Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer. ¿Cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella.
Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado.
Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá.”

(Gen.26:6-11)En todas las historias los patriarcas acaban siendo bendecidos con muchas riquezas.Pero, ¿ocurrieron los mismos hechos dos o tres veces o son versiones distintas del mismo incidente?Información obtenida en “Los porqués de la Biblia. (Reader´s Digest)
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s