El arca perdida

El Arca era un santuario portátil, adecuado a las necesidades de los errabundos israelitas. Las barras de madera para levantarla estaban siempre en su sitio, listas para emprender la marcha en cuanto la nube que representaba la presencia de Dios indicara que el pueblo debía levantar el campamento.

Como símbolo de la alianza con Dios, el Arca siguió la ruta de la Tierra prometida. En el rio Jordán, cuando “los sacerdotes que la llevaban pisaron el borde del agua”(Jos.3:15), las aguas se separaron y permitieron que los israelitas cruzaran por tierra seca. El Arca fue llevada cerca de Jericó y dio a Israel su primera victoria en Canaán.
Fue instalada en el santuario de Guilgal, pero después fue llevada a Siquem, ubicada entre los montes Ebal y Garizim. Allí se congregó el pueblo frente a las dos montañas para escuchar la lectura de la ley, y renovar la alianza representada por el Arca.
Por algún tiempo el Arca estuvo en Betel, antes de su larga permanencia en Silo, de donde el ejercito de Israel la llevó a la batalla de Afec. Allí fue capturada por los filisteos, que la retuvieron siete meses, en los que fue exibida en varias ciudades del país enemigo de Israel.
Cuando los filisteos la devolvieron a Israel, se quedó en Bet Semes, donde 70 israelitas murieron cuando trataron de mirar dentro de ella. El aterrorizado populacho la envió a Quiriat Jearim, donde estuvo 20 años al cuidado de un hombre llamado Eleazar.
Al parecer, el Arca de la Alianza no pudo ser llevada de nuevo a Silo porque el santuario de allí fue
destruido durante la guerra con los filisteos.
El texto de 1 Samuel da a entender que durante este período era llevada con frecuencia al campo de batalla para reanimar a las tropas de Israel.
Después que David hizo de Jerusalén la capital de su reino, quiso llevar el Arca en una carreta, pero fue obstaculizado cuando Oza fue muerto por tocar el cofre. Tres meses permaneció en la casa de Obededom de Gat.
Por fin, en medio de un gran alborozo, David la llevó a Jerusalén, donde fue instalada en una suntuosa tienda.
Cuando Salomón construyó el Templo, el Arca fue colocada en el Santo de los Santos, y fue el centro de la adoración de Israel; pero nada se dice de ella hasta la breve declaración del profeta Jeremías que parece indicar que el Arca se perdió cuando los babilonios destruyeron el Templo.
Se desconoce el destino final del Arca, pero muchos creen que un objeto tan sagrado no pudo perderse sólo porque se lo llevó el enemigo.
Según una tradición del siglo II a.C. Jeremías, guiado por Dios, la llevó a la montaña donde murió Moisés y la ocultó en una cueva. Allí, el Arca de la Alianza espera el día en que Dios reúna otra vez a su pueblo, la descubra de nuevo y manifieste su gloria
FUENTE: Los porqués de la Biblia (Reader´s Digest)
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